Los pagos en el Business Travel: el medio es el fin

La tarjeta de crédito, en sus distintas modalidades —de crédito o débito, personales o corporativas, de emisor único o duales— sigue siendo la piedra angular en los viajes de empresa, tanto por la sencillez de las transacciones, como por su poder de financiación, los seguros asociados o el control administrativo que facilitan. Sin embargo, no hay que perder de vista a los nuevos medios de pago.

De hecho, este tipo de soluciones está evolucionando rápidamente, en paralelo al desarrollo del e-commerce. Las que más arraigo están experimentando son las tarjetas virtuales, debido a la desconfianza del usuario sobre la seguridad de las compras en Internet. Al tratarse de una modalidad de prepago, tienen un límite de gasto: la cantidad de su saldo. Carecen de soporte físico y toda la gestión se realiza de forma online.

Otro medio aún incipiente es el pago con móvil a través de estándares inalámbricos de corto alcance, como el NFC, que tramitan la operación acercando el terminal al dispositivo de cobro. También existen soluciones muy útiles para los viajeros frecuentes, como las que permiten recibir transferencias al instante forma instantánea y en cualquier divisa. Incluso, algunos proveedores permiten enlazar la cuenta del cliente para liquidar los servicios a través de su propia app.

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La seguridad en viaje no es un lujo, es una obligación

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales es clara: las empresas son responsables de sus empleados desde que salen de su domicilio hasta que regresan a él. Es lo que en terminología anglosajona se denomina “duty of care”. Pero no solo se trata de una cuestión legal, sino también moral y de cultura corporativa que transmite a los empleados una sensación de confianza.

Los planes de contingencia consiguen que tanto el viajero como los responsables de la empresa planifiquen y afronten el desplazamiento con el máximo conocimiento del riesgo médico o de seguridad al que se pueden enfrentar y cómo gestionarlo en caso de que se produzcan incidencias.

El plan post-viaje ayuda a reducir o eliminar los efectos residuales de la experiencia vivida y, posiblemente, controlar otros costes derivados. Para las necesidades de ciertas empresas, la contratación de un seguro convencional no es suficiente, y hay que recurrir a una auténtica consultoría del riesgo. Sigue leyendo