Traveler friction y su impacto financiero en las empresas

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Con la crisis económica las empresas pusieron el acento en el ahorro de costes a ultranza. Este criterio, trasladado a la gestión de los viajes corporativos, supuso en algunos casos un empeoramiento de las condiciones en las que los empleados realizaban sus desplazamientos. La demanda de puestos profesionales estaba muy descompensada con la oferta y las empresas se podían permitir el “lujo” de imponer sus condiciones.

Con la recuperación, el peso de la balanza se puede invertir. Las empresas pueden empezar a tener dificultades a la hora de retener a sus empleados si no les ofrecen unas condiciones, que mejoren también su calidad de vida, más allá de su remuneración económica. Esto se traduce, entre otras cosas, en limitar el número de viajes y en mejorar las condiciones en que se desarrollan los mismos en términos de experiencia y confort. Sigue leyendo

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Tendencias tecnológicas en la celebración de reuniones y eventos en los hoteles

Las nuevas tecnologías permiten ser más flexibles y evitar los molestos cables por el suelo, las canaletas, las pantallas situadas sobre trípodes… Por ejemplo, en la reciente reforma de uno de nuestros hoteles se ha incorporado un sistema audiovisual sobre cableado estructurado, que convierte cualquier punto de red en una posible entrada o salida de audio o vídeo. Además, la interacción de los clientes con la instalación es extremadamente sencilla a la hora de configurar los audiovisuales según sus necesidades.

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En algunos salones estamos incorporando sistemas para compartir el contenido de un ordenador, tableta o móvil de forma inalámbrica con el proyector, con toda la calidad de imagen y sonido, y sin cables, adaptadores o convertidores. Sigue leyendo

La mejora de la situación económica y su influencia en los precios hoteleros

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Sin duda, una mejora en la situación económica influye positivamente tanto en el ámbito empresarial como en el privado.

Por un lado, las empresas vuelven a tener presupuesto para hacer eventos tanto internos como con sus clientes, a la par que una actividad económica al alza se refleja en un aumento de los viajes de negocios.
Por otra parte, los particulares, ante perspectivas económicas positivas, tienen más confianza y por lo tanto dedican más tiempo y dinero a viajes de ocio.

En definitiva, aumenta la demanda tanto de ocio como de negocio y dado que hay que recordar que los hoteles tenemos un inventario limitado, ambas circunstancias repercuten en un aumento de tarifas. Sigue leyendo